Del Emilio: Rousseau y la educación en casa.

18 04 2010

De joven me enamoré de Jean-Jacques Rousseau

De joven adolescente me enamoré del Emilio (1761) de Rousseau y su critica antiinstitucional y antiautoritaria. (Tuve la suerte de tener una profesora de francés que no se andaba con chicas: Voltaire, Racine, y Rousseau a la vena) Hoy, “algo” más grande y menos ingenua, vuelvo a leerlo tensionandolo con  la experiencia de educar en la casa.

¿Qué decir de este autor? En los cursos de historia de la pedagogía, Rousseau es un plato obligado. Para aquellos que estudian la ilustración, también lo es, aún cuando se aleje del racionalismo tan profundo de ese movimiento.

Sabemos cosas de su vida personal ¿no?. Mi mamá cada tanto lo cita como ejemplo de inconsecuencia entre discurso y práctica. No en vano el hombre dejó a sus cinco hijos en un orfanato para poder dedicarse a escribir en paz.

Entonces, si no fundó un colegio ni fundó un proyecto exitoso de educación ¿Cuál es su importancia? Bueno, podemos “fijar” a Rousseau como uno de los hitos importante en la pedagogía moderna en tanto enlazada con una infancia percibida como carente, débil e incompleta . Gran parte de lo que pensamos hoy respecto de infancia y pedagogía, fue fraguado en su “Emilio”.

Cómo ya hemos comentado antes, es en la modernidad en dónde surge este sentimiento de infancia, entendida como nacimiento de esta. Es con la revolución demográfica europea que la actitud de los adultos hacia los niños cambia radicalmente, constituyendo lo que hoy entendemos por infancia. (En la iconografía de la Edad Media nos recuerda Aries, no aparece ni la ternura, ni el amor ni el sentimiento de compasión hacia los niños). Comenzarán a cambiar las conductas y prácticas en torno a la infancia, comienzan lentamente a aparecer expertos que recortan, segregan y estudian al niño como un no adulto, un ser necesitado. En el centro de este gran cambio de la modernidad, nos dirá Narodowski, está el discurso pedagógico.

Rousseau parte de la oposición hombre-naturaleza. Ese es el eje de su discurso. Es él quien cristaliza la idea moderna de infancia,  al destacar su educabilidad como parte de su naturaleza. Esto que hoy nos parece obvio: que el niño y la niña son por naturaleza sujetos de ser educados, es una idea nueva e introducida en la época de la ilustración. Se nomina, se nombra a la infancia, construyéndola.

Dice Narodowski:

“Nombrar es, en Emile…, asociar las características infantiles al espacio que la naturaleza le entrega a la niñez. Nombrar es, además, plantear un modelo de actividad educativa sobre la infancia que se adecue a esas características antes nombradas. por esto, Emile… es fuente ineludible en la tradición pedagógica. Allí se especifican con cuidadoso rigor los alcances y limites de la niñez; allí se nombra lo referido a la infancia. Alli se le da a ella, definitivamente, un estatus discursivo dentro del campo de la reflexión pedagógica.

Así, Emile… es para la pedagogía un punto de partida, palabra inicial, raíz. La obra des-cubre la infancia nombrándola y normativizando su existencia; la sitúa en aquella posición de las cosas que merecen un nombre y,por tanto,merecen ser estudiadas y respetadas, la pedagogización de la infancia no es en absoluto, cosa de niños”.

La idea, tan cara a los escolanovistas (montessorianos, waldorf, steiner), unschoolers y homeschoolers respecto de la necesidad de respetar el desarrollo “natural” del niño (Recordemos que ya establecimos que la infancia no es natural, sino una construcción social):

La infancia tiene maneras de ver, pensar, de sentir que les son propias (Rousseau en Narodowsky)

Estas maneras de sentir, ver, pensar – de ser – dará origen a las modernas disciplinas, las que pasaran a la infancia por el cedazo de la estadística. Analizaran las formas “normales” de ser niño modelando y reproduciendo a su vez esta nueva infancia.

Producción y reproducción de la infancia. Respetar la naturaleza del niño, lo normal en este, será ayudar a desarrollar esta construcción de infancia en cada niño. A la vez, es en esta movida que al niño se lo separa de la sociedad y actividad de la comunidad, se le segrega infantilizandole. Lo único que el niño tiene es su capacidad de aprender, de ser. Esta segregación instala a la infancia en una situación de sumisión respecto del mundo adulto. Rousseau recomendará que el adulto otorgue libertad al niño, que lo deje explorar. Sin embargo, esta recomendación esta amparada en una suerte de concesión paternalista, en la cuál finalmente se le despoja al niño y la niña su capacidad de ser sujetos.

El dispositivo por el que se logrará esta construcción  de la infancia es el discurso pedagógico, el cuál se cristaliza en su intensión y tenor en El Emilio de Rousseau.

¿De qué modo las familias educadoras en casa nos acercamos o alejamos a esta idea de la infancia?

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2 respuestas

18 04 2010
fernando

Actualmente vamos por un camino similar en educación, no me extrañaría que para el 2011, se ofrezca la carrera de Ingeniero en Educación o ingepedagogía

18 04 2010
educandoencasa

Aunque te sorprenda, los canadienses ya usan el termino ¡Qué horror!

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