La cuarta es la vencida: visita a la Provincial de educación (Again)

8 06 2010

Ayer hemos partido por cuarta vez a la Provincial de Educación. Como niños buenos y bien portados escribimos un oficio con lenguaje aburrido, legulello y burocrático. Adjuntamos además fotocopias de TODO lo que pudiese ocurrirseles (Ni loca suelto los originales). Por inspiración divina, llevabamos además una copia extra, por si acaso…

Llegamos a la oficina de partes y querían que dejaramos todo allí sin darnos un comprobante. Con voz de sacarina le dije que no me podía arriesgar a quedarme sin un respaldo. En ese caso ud debiera tener una copia de todo para timbrarsela - Me dijo la recepcionista.

Chachaaaan: Cuál mago con sombrero de copa saqué de la carpeta otra copia de los documentos, los que están ahora debidamente timbrados y firmados, y…bue, todo lo que se le pueda ocurrir a un encargado de oficina de partes.

Debo contar, que dado el terremoto, toda la provincial funciona hacinada en un gimnasio. Realmente los compadezco. Sin embargo, esta situación me permitió, qué al contarle todo mi tango a la señora de la recepción, ella me señalara el escritorio – si así puede llamarsele – en dónde estaba el Director Provincial Subrogante. Partimos a presentarnos, de modo que, cuando le llegara el oficio, supiese de que estabamos hablando.

Es aquí en donde quiero constatar una grata sopresa:

Me encontré con un hombre calmo, cálido, culto e inteligente. ¡Un amor!. No sólo comprendió nuestras razones, sino que nos señaló derroteros que no estábamos seguros que pudieran ser legales y que lo son. Por ejemplo, pensé que meter a los niños en Clonara o Epysteme no era legal, o al menos sería engorroso, descubrimos que implica trámites pero nada tremendo…y es legal.

Me dijo que estudiarían nuestro caso y que tendríamos una respuesta en tres días.





El oficio del demonio

27 05 2010

Empecé a redactar el oficio. Quedó como una oda a mi pedantería. (¿sabían Uds que pedante es raíz de la palabra pedagogo?).

Me dí cuenta que estaba peleando con el destinatario del oficio. Lo que me ocurrió es que no quería aparecer suplicando una gracia, toda vez que, estoy en todo mi derecho de hacer esta solicitud.

Al final, borré todos los aspectos en los que estaba jugando el juego de “soy más inteligente que tú” y tomé lo que me escribió mi amigo abogado y los transformé en oficio. Al fin y al cabo lo que busco es que me den la bendita fecha para los exámenes libres.

Sí me dí una licencia, la que nace chicharra muere cantando, y fue la de despedirme con este párrafo:

Comprendemos  la exigencia de redactar este oficio, contraria al procedimiento que establece la ley, no como una vulneración a nuestros derechos; sino como la natural extrañeza del personal de la unidad respectiva ante una solicitud que le es ajena.

¿Qué piensan Uds.? ¿No estaré “antagonizando” gratuitamente al director provincial?

Me interesa que quede claro que no estoy pidiendo permiso, tan sólo cursando una solicitud para la cual cuento con todo el respaldo de la ley.








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