Celebrando Contradicciones.

31 12 2009

Una querida amiga nos envía sus deseos de año nuevo y aprovecha de compartir con nosotros algunos pensamientos respecto del homeschooling, los cuales van bastante en línea con mi post anterior, aunque su opción final sea diferente  a la de nuestra familia.

Su email,  es parte de una conversación anterior, o mejor aún, de una amistad que ya cuenta con 16 años conversando de educación. Ella responde a este parrafo mío: “¿Qué produce la escuela? No la escuela ideal y quimérica, sino -parafraseando al cardenal Silva Henriquez – nuestra santa escuela de todos los días. La del sistema escolar y la del aula diaria, la de los ricos y la de los pobres”

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He aquí su bella reflexión:

Querida amiga, tal vez – y ya que mencionas al cardenal Silva Henríquez-, me pase con la escuela lo mismo que con nuestra iglesia, a pesar de todas sus contradicciones, a pesar de sus debilidades y errores, a pesar de las veces que atornilla para el lado contrario a mis convicciones más profundas, me sigo sintiendo parte de ellas, sigo creyendo en que es posible trasformarlas desde adentro y construirlas distintas, más humanas, más solidarias, más profundamente educadoras.

En particular con la escuela, y en especial con la escuela pública,

siento también la responsabilidad social de contribuir a su transformación, porque los hijos de los pobres no tiene otra opción, no está para ellos la educación en el hogar, no está para ellos la educación privada, no están para ellos los modelos educativos alternativos, que al menos en Chile combinan alternativo con elitista (medio de hippie con plata). Esto también en medio de todas mis contradicciones, porque bien sabes que mis hijos no van a la educación publica.

En síntesis, no creo que ninguna de estas dos instituciones- la escuela y la iglesia católica- sean el único camino, ni para educarse, ni para encontrase con Dios, ni para socializarse, pero me siento parte ellas, no por tradición sino por convicción y en este sentir es que hemos querido hacer parte de ellas a nuestros hijos.

Que yo no comparta la decisión de ustedes no significa en ningún caso que la invalide, o la condene. De inquisiciones y verdades únicas ya tuvimos demasiado en la historia de la humanidad y en la historia cercana de nuestros países. Así que van también en esta carta mis mejores deseos para esta experiencia nueva que comienzan, que sea buena y crecedera para todos, para M*, para J* y para ustedes como papás y educadores.

Muchas gracias por la generosidad con que nos has compartido tus reflexiones y conocimientos, y por ayudarnos a incorporara nuevas miradas e interpelarnos, eso ayuda tanto a no quedarnos quietos o dormidos.

Que el 2010 nos siga reuniendo – ojalà logremos calmar la vida para que

no sea sólo virtualmente-  y fortaleciendo esta amistad que ya ha cumplido unos cuantos años y que nos llena de alegría.

Con todo mi cariño al que sé que se suman M* y los niños

D*

En las vísperas del 2010

Nota: va un texto de Eduardo Galeano que me interpreta en esto que te quise decir:

Celebración de las contradicciones

Desatar las voces, desensoñar los sueños: escribo queriendo revelar lo maravilloso, y descubro lo real maravilloso en el exacto centro de lo real horroroso de América.

En estas tierras, la cabeza del Dios Eleggúa lleva la muerte en la nuca y la vida en la cara. Cada promesa es una amenaza; cada pérdida un encuentro. De los miedos nacen los corajes; y de las dudas las certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios otra razón.

Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiarlo que somos. La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día.

En esa fe, fugitiva, creo. Me resulta la única fe digna de confianza, por lo mucho que se parece al bicho humano, jodido pero sagrado, y a la loca aventura de vivir en el mundo.

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Les deseo a todos un feliz 2010, en que sus proyectos y sueños puedan florecer.





La escuela de los iguales, ¿la casa de los diversos?

22 12 2009

¿La casa de los diversos?Estoy leyendo un libro del sociólogo francés Francoise Dubet, La escuela de las oportunidades ¿Qué es una escuela justa? .

En su primer capítulo “La igualdad distributiva de oportunidades“, Dubet expresa magistralmente, respecto de la escuela francesa, lo que es una de mis aprensiones eticas y ciudadanas con en torno a la educación libre: El qué los niños con mayor capital social y cultural dejen la escuela en desmedro de los otros que pudiesen beneficiarse de este.

Este desembarco  ocurre en Chile desde la implementación del actual sistema educativo, en que las familias con mayor capital financiero, cultural y social  “huyen” de la educación pública en busca de una mejor calidad educativa para sus hijos, aportando así a la reproducción de la inequidad.

Respecto del caso francés existe una carta de educación, en la cúal los niños que asisten a la escuela pública deben asistir a la del barrio en donde residen. Muchas familias, buscando una mejor escuela, se cambian de barrio. Al respecto Dubet plantea “Sabemos que la agrupación de alumnos desfavorecidos y a menudo débiles acentúa en gran medida su debilidad. Francia ha visto formarse verdaderos guetos escolares en los que la norma escolar se aleja de la media y en los que incluso los buenos alumnos parecen condenados (…) Pero la carta escolar también es incumplida por todas las familias que pueden escapar de ella y “hacer trampa” ¿Cómo criticarlas, cuando se sabe la importancia que tiene la calidad de la escuela para el futuro de los hijos?¿Cómo no indignarse ante la hipocresía de un sistema que impone la segregación de los pobres, mientras permite a otros beneficiarse de ella en los guetos de excelencia y la fortuna, o escaparse de ella cuando el contexto deja de serles favorables?”

No somos franceses, pero si tenemos un sistema escolar con un alto nivel de estratificación -y segregación – territorial. Un sistema que permite que los “iguales” vayan juntos a la escuela y se alejen de los “diferentes”.

En Chile carecemos de igualdad en la oferta, y en la medida que la educación es un mercado, tampoco los establecimientos buscan dicha igualdad. Por el contrario, se requiere “distinción” algo que marque la diferencia con los demás colegios. La diferenciación de las escuelas en Chile es por clase social. Está asociada al ingreso familiar, e indirectamente a los años de educación de la madre. Por ejemplo, el 10% de la matricula total cuenta con ingresos mensuales de $119.000. Sus madres tienen 7 años de escolaridad. Casi el 80% asiste a colegios municipales.

En el otro extremo, el 7% de la matricula total del 2006 en Chile proviene de familias con un ingreso mensual igual o superior a $1.526.000. Sus madres tienen un mínimo de 16 años de escolaridad. Ninguno de estos niños asiste a un establecimiento municipal y el 94% a la educación privada.

El 21% de nuestros niños asisten a educación privada, proveniendo de grupos socioeconómicos medio alto y alto. Sabemos que al interior de esta población también hay diferencias marcadas entre los que asisten a un establecimiento o a otro.

Al ver los resultados de la PSU 2009, vemos como Santiago se lleva los mejores puntajes. Dentro de ellos algunos colegios privados. Los pocos públicos son establecimientos con un alto nivel de selección al inicio. Así mismo, observamos que los hombres se llevan casi el 75% de los mejores puntajes. ¿Casualidad? No. Los resultados son espejo de un sistema que favorece a los “ganadores” de nuestra sociedad. Hay excepciones que sólo confirman la regla.

A mi juicio, el desafío para las familias que desescolarizan a sus hijos, no es la mal llamada “socialización” (clásica aprensión) ni las relaciones amicales. El desafío es asumir aquel mandato que la escuela chilena abandonó:  la  experiencia de integración ciudadana.

La pregunta es por la participación e integración de los desescolarizados – nuestros hijos e hijas – en experiencias inclusivas que les abran mundos y les permitan conocer/comprender/amar su sociedad. Enseñarles a vivir en un mundo  social, cultural, etnicamente diverso a la vez que comprometerse en la construcción de un país más justo para todos.

¿Somos las familias desescolarizadas capaces de proveer este tipo de experiencias?

Une ecole plus juste





Se busca profesora de Enseñanza Básica

6 12 2009

Empezamos con la búsqueda de una tutora. Sé que muchos homeschoolers son educados por sus madres. No quiero hacerlo pues amo mi profesión y no creo ser capaz de jugar los dos roles sin “asesinar” nuestro vínculo.

Así es que comenzamos con la búsqueda de una tutora. Las investigaciones muestran que los docentes más flexibles e innovadores son las jóvenes. Ese es el perfil que buscamos. Dado nuestra profesión y areas de expertisse nos sentimos capaces de formar a una profesora novata en una lógica centrada en el aprendizaje.

Formación de profesores

Vivir en Talca puede ser un problema pues las escuelas formadoras de profesores no son buenas, ya sea en lo didáctico como en lo disciplinar, pero no pierdo la esperanza.

El aviso que colocamos dice:

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Oportunidad de Crecer y Trabajar

Profesora de Enseñanza Básica.

Buscamos joven egresada,  profesora básica, para educar a dos niños en su casa. Debe ser creativa, responsable y dispuesta a formarse en  crear ambientes centrados en el aprendizaje.

Oportunidad única para aprender a mediar aprendizajes y experienciar metodologías de aprendizaje innovadores.

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¡A cruzar los dedos!








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