La paradoja de la resistencia: La educación en casa

2 07 2010

Esta entrada busca tensionar los presupuestos de educar en la casa; no se trata aquí de falsación popperiana, sino de sospecha respecto de las racionalidades y el programa que pudiesen estar a la base de la idea de educación en la casa. Es un ejercicio de sospecha epistemológica respecto de ella para evitar la auto complacencia.

Lo primero que quiero decir, es que al tomar una decisión que es percibida como radical por las demás personas, uno se encuentra -quiéralo o no- justificando su opción a cada momento. De algún modo, me encuentro en una actitud de apologeta frente a la experiencia de educar en casa. Lo primero que se establece es una defensa ante lo que es percibido cómo el oponente simbólico: la escuela. Obviamente, si optas por retirar a los niños de la institución es por que te parece una alternativa mejor, contraria a la anterior. Se establece, entonces, la institución escolar cómo aquello contra lo que la familia se rebela. La pregunta que me aparece entonces es la de los motivos para des-escolarizar. Sé que hay bastante literatura al respecto y no me voy a detener en ello.

Tan sólo decir que no todos quienes objetan a la escuela tienen los mismos presupuestos políticos, por tanto, sus motivaciones responden a programas variados. ¿o no?

Personalmente, nuestros motivos para desescolarizar son variados y no suponen una negación radical de la escuela. Sin embargo, no puedo abstraerme de una definición por oposición. Es decir, instalar la búsqueda desde lo que no encuentro en la escuela. Ese es, para mi, un nudo crítico importante, pues es un argumento débil ya que instala la identidad desde la negación de otra y no desde la afirmación de lo propio. [En este caso A no es B, pero ello no agota la identidad de A ¿o si?]

Al conversar con madres y padres que educan la casa, esta postura de  “No somos B” genera una suerte de complicidad y lazo identitario común. Me parece muy interesante como forma de sociabilidad. Aún así me surge la pregunta si no somos B, entonces “¿Somos todos A?“. Mi primera reacción sería decir que no; que a pesar de compartir ciertos aspectos en común, las motivaciones y discursos que fundamentan la decisión de desescolarizar responden a proyectos diferentes.

Los hay quienes, entre otros motivos, toman esta decisión como un acto de resistencia ante las racionalidades y tecnologías de la conformación de subjetividades. Es decir, un elemento de resistencia. En el caso nuestro, al retirar a nuestros niños del sistema escolar formal adoptamos un postura de extrañamiento de las narrativas y caminos dominantes para la infancia. La postura será de extrañamiento de la escuela. Es un opción que busca resistirse a la escuela normalizadora. La escuela de la reproducción social y del panóptico.

Aparecen elementos en nuestro discurso herederos de la vieja escuela nueva; así como elementos propios de colectivos sociales que fueron antagónicos al orden disciplinario escolar: libertarias, antiautoritarias y, de algún modo contracultural.

Hay una búsqueda por una formación liberadora.

Me encantaría creerme ese cuento y dormir con la consciencia tranquila.Es decir, algo de eso hay. Es el primer elemento de la paradoja: Resistencia.

Lamentablemente, no puedo ser ingenua.

Esas criticas corresponden a una reacción contra lo que Foucault y Deluze llamaran sociedades disciplinarias. Estás obedecían a un modelo de capitalismo de concentración, para la producción, y de propiedad. Para ello se utilizaron determinadas tecnologías de gobierno para lograr un sujeto dócil y disciplinado apto para ese modelo económico. Para ello se instalan dispositivos de poder-saber (entre ellos la escuela) que buscan el encierro total para la concentración en la producción eficaz de un producto terminado. (A lo tiempos modernos de Chaplin)

Sin embargo, las sociedades disciplinarias están en retroceso y emergen las sociedades de control, propias del capitalismo tardío. Obviamente, los dispositivos de gubernamentalidad se organizan de un modo diferente. La escuela fordista ya no responde a las necesidades de la racionalidad neoliberal, se necesita la flexibilidad, la adaptabilidad a los cambios rápidos. En palabras de Z. Bauman una modernidad liquida: “los líquidos son informes y se transforman constantemente: fluyen. Como la desregulación, la flexibilización o la liberalización de los mercados”. Se requieren subjetividades polivalentes, competitivas y flexibles. La escuela – preparada para otro contexto – no las provee. El tema es que no podemos seguir definiéndonos desde un ilusorio oponente: “No somos B“; no somos escuela. Toda vez que, la critica radical, no es contra la escuela en si misma sino a un tipo de racionalidad.

Aquí es dónde entra sospecha, y el segundo elemento de la paradoja, la educación en casa es respuesta critica a la escuela de la sociedad disciplinaria, pero para quienes se instalan desde la resistencia, es posible que este proyecto sea funcional a los dispositivos de gubernamentalidad post disciplinar y neoliberal. Es decir, el segundo elemento de la paradoja es que ¡terminamos haciéndole el juego al sistema que criticamos!

“En efecto, las críticas al papel normalizador-disciplinario del Estado y sus instituciones son utilizadas en las sociedades de control para, paradójicamente, legitimar la ofensiva neoliberal contra el Estado de Bienestar. Por eso, el proceso neoliberal de desestatalización adopta un sentido inverso al que décadas atrás lo hizo surgir como reivindicación de carácter crítico”. (Fco Jodár)

Al integrar a Deleuze y su idea de sociedades de control, como complemento a la mirada de Foucault que es sobre las sociedades disciplinares, la pregunta por las formas de gubernabilidad y regímenes de dominación sigue vigente pero debe comprenderse desde cómo la racionalidad neoliberal ha asumido la mirada crítica, la transforma –fagocita- y la encauza hacia la desregulación laboral, social y educativa. Es decir, reorganiza y resignifica la lucha de las pedagogías abiertas subsumiéndolos en un régimen de sometimiento neoliberal. Podemos plantearnos como liberación del viejo orden escolar, pero a la vez, pueden potencialmente ser un apoyo a la reestruccturación de una nueva racionalidad política

Esta es finalmente la paradoja: por un lado una mirada de extañamiento y distancia crítica y por otro, semillas de pensamiento neoliberal, en el que se puede terminar haciendo el juego a lo que se critica. Me surge la inquietud ¿Cómo resistir sin ser fagocitado?; ¿Cómo levantar narrativas y experiencias educativas alternas y problematizadoras de las lógicas hegemónicas sin terminar haciéndole el juego al modelo neoliberal?

Es ahí cuando, a pesar de definirnos desde miradas diversas, “todos somos A” pues le hacemos el juego al sistema en una ilusión de oposición alternativa.

No tengo respuesta ni se agota mi sospecha, la respuesta –para mí -no pasa por volver a la escuela insertada en una forma de gubernabilidad que muere, ni matricularlos en una cuya mirada sea postdisciplinar. Sin embargo, es una invitación, en medio de la paradoja, a pensar críticamente las formas de resistencia. No lo digo para desalentar sino para intentar controlar y sortear los peligros y efectos perversos de esta opción.

Lo comparto con uds, para generar conversación.


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7 responses

3 07 2010
makitamc

UFFFFF!!!! Ta muy re weno el post!!!! Chuta, por dónde empiezo? … a ver…
1. Esta mirada crítica respecto de la resistencia es lo mismo que me salvará de caer en la locura respecto de los resultados de mi tesis (es verdadera resistencia el matrimonio homosexual? son las familias homosexuales iguales o diferentes a las heterosexuales? hay un cuestionamiento de la heteronormatividad o una reificación?). Tenemos que tener unas sesiones de discusión en Talca.
2. Lo que siempre me pregunté respecto de tu decisión de sacar a lxs chicxs del colegio fue la función que cumplía el colegio para el futuro de tus críxs. En mi cabeza, los sacaste del sistema porque en éste no aprendían (ni por calidad, ni por cantidad), lo que implicaba que tu interés es que manejen ciertos conocimientos… para qué? Si es sólo por un afán de saber, no pasa nada. Pero si es para que den una buena PSU y sigan el “caminito amarrillo” trazado para lxs profesionales exitosxs, pues ahí hay una cooptación del sistema. Al final, aunque sea a través de medios “de resistencia”, tus hijxs van a seguir estando dentro del modelo.
3. … Y al mismo tiempo, no estarán dentro del modelo… habría que dejar de pensarnos como sujetxs coherentes y asumirnos como personas intrínsecamente paradójicas (Michael Billig, otro que me va a salvar la vida).

4 07 2010
educandoencasa

Yo creo que es un acto mínimo de honestidad para con una misma el sospechar de la propia sospecha ¿no? [Otros le llaman complicarse la existencia]. Definitivamente debemos armar un grupo de discusión en Talcastle.

El viernes una colega me dijo que el problema con mi proyecto de educar en la casa era que yo lo miraba desde la teoría. Me dieron ganas de decirle, que su problema es que no miraba nada o que ve la “teoría” cómo un acto de ejercicio intelectual que en nada compele a la práctica. Para mi es un pin pon, un ir y venir dialéctico en busca de un mínimo de coherencia en el camino que desde ya es paradójico. (Debo leer a Billing ¿Qué me recomiendas?)

Para mi el retirar a los niños de la escuela tiene que ver con varios “ruidos” de diferentes niveles. Me interesa formarlos con capacidad critica, amor al saber (mi iluminista interior se niega a morir), apoyar sus procesos creativos, darles la oportunidad de explorar. Ahora bien, si después siguen el camino amarillo -o no- será su decisión.

5 07 2010
Jim Morin

Muy buena reflexión. A mi parecer una forma de no quedarse solo con la sospecha y la deconstrucción, será explicitar los fundamentos de la propia racionalidad que sustenta la propia opción y praxis de educar en casa. En consideración de Bauman Zygmunt, me parece que hay que encontrar las formas de pensar y trabajar las tensiones destructivas-creativas entre las mareas de los movimientos líquidos y las estructuras ordenadores de las fuerzas de la vida. Me parece que la opción por educar en casa puede considerarse por un lado como gota que erosiona de a poco la escolarización pero a la vez implica ordenar y estructurar la fuerza liquida mayor del espíritu humano que transciende las propias estructuras formadoras que crea.
Jim

22 07 2010
educandoencasa

Jim: Me dejas con una tarea grande, pues me doy cuenta que nuestros fundamentos se instalan en diversos niveles, con diversas entradas y salidas. Cada día necesito más articularlas

5 08 2010
Cita del día: « Educando en la Casa

[…] Esto me lleva a volver a masticar lo que en un post anterior llamé: La paradoja de la resistencia: educación en casa […]

14 08 2010
Harún

Lo leí con atención y destaco por sobre todo el afán por cuestionarte permanentemente la decisión. Esa postura “no militante” posibilita una mirada cuestionadora del proceso que genera aprendizajes a infinitos niveles. Gracias por compartirlo!!

15 08 2010
educandoencasa

Gracias Harún, finalmente es la pregunta por cualquier resistencia ante esta lógica devoradora del mercado que todo lo convierte en mercancia a su favor

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