Los cuentos de hadas y el conflicto existencial

16 10 2010

Uno de mis libros favoritos es “El psicoanálisis de los cuentos de hadas“. Lo descubrí hace ya unos diez años atrás y se convirtió en mi libro de cabecera para la crianza de mis hijos. El libro explora el modo en que los cuentos de hadas tradicionales -no aquellos blanqueados por Disney –  ayudan a los niños a elaborar los conflictos propios de la infancia.

En el propone como el símbolo provee herramientas a los niños para dar sentido al mundo más allá de lo que el “logos” o la palabra puede proveerles. Así mismo, ilustra una idea que para mi ha sido fundante: la idealización de la infancia como un periodo feliz, sin conflictos, un tiempo de total ingenuidad es tan sólo una proyección de los padres sobre los hijos. Los niños sufren. Los niños perciben el mal. Los niños sienten deseos destructores. Si los padres no les contenemos en esas pulsiones, si no les damos herramientas para elaborar esas emociones, impulsos e ideas, los abandonamos a su suerte. Suele ser nuestro miedo a esos aspectos más oscuros de la vida lo que nos lleva a censurarlos y no planteárselo a nuestros hijos, más que el bien de los niños.

Los dejo con una larga cita de Bruno Bettelheim, he destacado un párrafo con negrita, por si alguien sólo se interesa en la idea principal:

Para poder dominar los problemas psicológicos del crecimiento —superar las frustraciones narcisistas, los conflictos edípicos, las rivalidades fraternas; renunciar a las dependencias de la infancia; obtener un sentimiento de identi­dad y de autovaloración, y un sentido de obligación moral—, el niño necesita comprender lo que está ocurriendo en su yo consciente y enfrentarse, también, con lo que sucede en su inconsciente. Puede adquirir esta comprensión, y con ella la capacidad de luchar, no a través de la comprensión racional de la natura­leza y contenido de su inconsciente, sino ordenando de nuevo y fantaseando sobre los elementos significativos de la historia, en respuesta a las pulsiones inconscientes. Al hacer esto, el niño adapta el contenido inconsciente a las fantasías conscientes, que le permiten, entonces, tratar con este contenido. En este sentido, los cuentos de hadas tienen un valor inestimable, puesto que ofrecen a la imaginación del niño nuevas dimensiones a las que le sería imposible llegar por sí solo. Todavía hay algo más importante, la forma y la estructura de los cuentos de hadas sugieren al niño imágenes que le servirán para estructurar sus propios ensueños y canalizar mejor su vida. (…) No obstante, la creen­cia común de los padres es que el niño debe ser apartado de lo que más le preo­cupa: sus ansiedades desconocidas y sin forma, y sus caóticas, airadas e incluso violentas fantasías. Muchos padres están convencidos de que los niños debe­rían presenciar tan sólo la realidad consciente o las imágenes agradables y que colman sus deseos, es decir, deberían conocer únicamente el lado bueno de las cosas. Pero este mundo de una sola cara nutre a la mente de modo unilateral, pues la vida real no siempre es agradable.

Está muy extendida la negativa a dejar que los niños sepan que el origen de que muchas cosas vayan mal en la vida se debe a nuestra propia naturaleza; es decir, a la tendencia de los hombres a actuar agresiva, asocial e interesadamente, o incluso con ira o ansiedad. Por el contrario, queremos que nuestros hijos crean que los hombres son buenos por naturaleza. Pero los niños saben que ellos no siempre son buenos; y, a menudo, cuando lo son, preferirían no serlo. Esto contradice lo que sus padres afirman, y por esta razón el niño se ve a sí mismo como un monstruo.

La cultura predominante alega, especialmente en lo que al niño concierne, que no existe ningún aspecto malo en el hombre, manteniendo la creencia optimista de que siempre es posible mejorar. Por otra parte, se considera que el objetivo del psicoanálisis es el de hacer que la vida sea más fácil; pero no es eso lo que su fundador pretendía. El psicoanálisis se creó para que el hombre fuera capaz de aceptar la naturaleza problemática de la vida sin ser vencido por ella o sin ceder a la evasión. Freud afirmó que el hombre sólo logra extraer sentido a su existencia luchando valientemente contra lo que parecen abruma­doras fuerzas superiores.

Este es precisamente el mensaje que los cuentos de hadas transmiten a los niños, de diversas maneras: que la lucha contra las serias dificultades de la vida es inevitable, es parte intrínseca de la existencia humana; pero si uno no huye, sino que se enfrenta a las privaciones inesperadas y a menudo injustas, llega a dominar todos los obstáculos alzándose, al fin, victorioso.


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4 responses

16 10 2010
greisi

Donde compro ese libro???
besos

16 10 2010
educandoencasa

No sé, yo lo compré en el Lider el año 99.

3 11 2010
Educando en la Casa

[…] momento de educar niños pequeños. Otras veces he comentado aqui algo de la importancia de los cuentos de hadas para ayudar a  los niños y niñas a resolver sus conflictos existenciales. Angélica Edwards fue […]

18 05 2015
juanes

si

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