El cuerpo en el Aula, versión enchulada

31 07 2011

Hace algunos días compartí con uds unas reflexiones respecto del cuerpo en el aula basandome en un dibujo de mi sobrino pequeño. Habiendo recogido vuestras reflexiones y recibido la visita de una ex alumna a quien le exigen “normalizar” a sus alumnos, me animé a publicar una versión “enchulada” en mi otro blog: La máquina de educar





La crítica de Bettelheim a Perrault

30 07 2011

Caperucita RojaHomeschool bilingual  me hizo un interesante comentario sobre Perrault indicando con razón que sus versiones son del siglo XVII mientras que los Grimm son del XIX. El tema, a mi juicio y sin ser experta, es que Perrault adapta mientras los Grimm “recojen” la tradición oral. Es en esta adaptación que Perrault deja fuera elementos centrales de dichos cuentos. Dejo aquí algunos comentarios de Bettelheim que me parecieron interesantes, cabe recordar eso sí, que el interés de este último apunta al valor de los cuentos en tanto su poder liberador y formador. Su mirada es psicoanalítica no literaria.

Sobre la Bella durmiente

Perrault, al dirigirse a los cortesanos, a los que consideraba como sus lectores, se mofaba de las historias que narraba. Por ejemplo, especifica que a la reina-ogro le gustaba que le sirvieran los niños «con salsa Robert». Introduce detalles que denigran el carácter del cuento de hadas, como cuando describe el despertar de Bella Durmiente, diciendo que sus ropas estaban pasadas de moda: «Por el escote de su vestido asomaba uno de esos ridículos cuellos que llevaba mi bisabuela, pero no por eso parecía menos hermosa y encantadora». Como si los héroes de los cuentos de hadas no vivieran en un mundo en el que las modas cambian.

Tales observaciones, en las que Perrault mezcla indiscriminadamente la fantasía de los cuentos de hadas con el racionalismo más mezquino, desvalorizan enormemente su trabajo. El detalle del vestido por ejemplo, destruye un tiempo mítico, alegórico y psicológico, sugerido por esos cien años de sueño, convirtiéndolo en un tiempo cronológico concreto. Le da una connotación ridícula; no como en las leyendas de santos que, después de cien años de sueño, despertaban, se daban cuenta de cómo había cambiado el mundo, y se transformaban de nuevo en polvo. Añadiendo todos esos detalles, con los que Perrault pretendía divertir a su público, no hizo más que destruir la sensación de eternidad, elemento básico que contribuye a la efectividad de los cuentos de hadas.

La Cenicienta

Como es característico en todas las historias de Perrault, el fallo de su versión es que tomó el material de un cuento de hadas —el relato de Basile o alguna otra historia de «Cenicienta» que llegó a sus oídos a través de la tradición oral, o bien una combinación de ambas posibilidades—, lo despojó de todo contenido, según él, vulgar, y pulió los demás rasgos para convertirlo en un producto adecuado para ser narrado en la corte. Al tratarse de un autor de gran ingenio y sensibilidad, inventaba detalles y transformaba otros para elaborar la historia según sus propios criterios de estética.

(…)

La versión de Perrault y las que derivan directamente de ella describen el carácter de la heroína de manera muy distinta a las demás variantes. La Cenicienta de Perrault es demasiado sosa e insulsamente buena, carece de toda iniciativa (lo cual podría justificar que Walt Disney se basara en el relato de Perrault sobre Cenicienta para realizar su propia versión de la historia). La mayoría de protagonistas centrales de este cuento son, en otras versiones, mucho más humanas.





El cuerpo en el aula

24 07 2011

Le pedí a mi sobrino de 10 años que dibujara su aula. Como toda respuesta exclamó “¡No pretenderás que dibuje 30 sillas y 3o mesas!”. Fíjense bien. No dijo 30 compañeros o 30 niños. No. Señaló los pupitres y sus asientos. De eso está compuesto el aula en su mente.

Tranzamos en que no era necesario colocar cada uno de los muebles de su sala de clases, y entonces partió feliz a dibujar su aula. En ella distribuyó ordenadamente a sus compañeros: un niño hombre, una niña mujer, un niño hombre. En la fila siguiente el orden se invertía. Al poner atención a los cuerpos de sus compañeros pude observar que carecen de brazos, boca y piernas. Es que si lo piensas bien, en su experiencia de niño pequeño el cuerpo no es necesario en el aula: tan sólo requieres cabeza y un tronco que te fije al banco. El cuerpo de estos niños es un cuerpo-mesa, no sabemos dónde comienza uno y termina el otro. Como una suerte de centauro escolar. El aula es un adentro que da la espalda al mundo. Atrás, pequeño un globo terraqueo nos recuerda que este existe.

Las ventanas de un azul furioso, único color intenso de la imagen, señala que hay vida más allá de la escuela. Vida azul, brillante e intensa. A pesar que los niños y niñas son más en número, lo que caracteriza el aula en la experiencia de mi sobrino son los muebles, grandes y un espacio en el que los pequeños cuerpos de los alumnos se pierden. Un aula sin puertas. Tan sólo pizarron, escritorio y pupitre.

En una esquina, poseedora de un cuerpo completo, está la profesora: Una “miss” ajena, que pertenece a otro mundo, se la nombra en inglés, se la pinta lejana, casi irrelevante.

Cincuenta años antes que Cristiancito hiciera este dibujo, Paulo Freire denunciaba la “Educación Bancaria”, 80 años antes lo hacia la Montessori, dos siglos más atrás Freinet proponía otra mirada de lo educativo. Cuán resistente al cambio es la escuela hegemónica, cuan obstinadamente impermeable al cambio ha resultado ser.





Aprendiendo Química

23 07 2011

Tengo un nuevo profesor de Química. Es mi hijo 🙂

Nos apoyamos en los videos de Khan y él me va explicando con ayuda de su cuaderno de química.

 





La voz de los sin voz

21 07 2011





Anchored

17 07 2011




In Memoriam

9 07 2011

Despierto en este aletargado sábado con la horrorosa noticia del asesinato de Facundo Cabral. Su muerte, como su canto, nos recuerda que en esta América Latina nuestra quienes aman la vida, la justicia y la solidaridad aún son necesarios. Qué su asesinato sea semilla de resurrección.

El Diablo Es un Ser Orgulloso (una de sus canciones que más me gustan)

El diablo es un señor almidonando,
que nunca olvida el saco y el sombrero
Que vive en una casa con placares
para esconder el miedo y lo ajeno
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