La diferencia como marca para la victimización

2 07 2011

No sé si ocurrirá en muchos lados o sólo en Chile, pero al menos acá he observado como lo distinto es utilizado como una marca que justifica cualquier acción agresiva hacia quien es diferente.

Desde que retiré a los niños del colegio he observado que este hecho ha sido utilizado como una marca contra mi familia: “Es una incoherencia que ella se dedique a la educación y  no envíe a los niños al colegio”.  Esta manifiesta ignoracia respecto de un problema complejo es un comentario hecho a mis espaladas con bastante frecuencia. ¿Qué como lo sé? Bueno, uds conocen el dicho: Pueblo chico….

La utilización de la diferencia y las opciones personales como una herramienta para agredir a quien ha optado por una vía diferente es algo común: lo vemos tan a menudo. Quien es diferente es una “no persona”, la cual es comprendida solo desde la caricaturización de la opción que realiza, todas sus acciones pueden ser entendidas desde la “rareza” que levanta y , a la vez, confirma la diferencia. Diferencia leída como des-orden, aquella marca que le señala como un “otro” amenazante y ajeno al “nos-otros” del orden social.

¡Cuanto le cuesta a nuestro país construirse desde la diversidad!

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Sentimientos de rabia, risa y pena

13 03 2011

Rara vez escribo aquí de sentimientos más íntimos. Aunque cuente tantas cosas de la familia, me reservo las emociones más profundas para otro espacio. Sin embargo, la rabia, la pena y  a la vez , la risa por lo absurdo de lo que les voy a contar me embarga y no puedo dejar de comentarlo.

Varios saben que me he cambiado de trabajo. Ya no me desempeño en la Utalca. Dejé allí muchos amigos y afectos profundos. Es una universidad grande para una ciudad tan pequeña como Talca, a muchos los conocí bastante, con otros apenas crucé palabras.

Pues bien, una de esas personas a quienes casi no conocí,vicerrectora de la universidad, le ha comentado a una amiga que se alegra que me fuera pues era una inconsecuencia muy grande que yo trabajara en un centro dedicado a la educación y, a la vez, no escolarizara a mis hijos.

¡La rabia que tengo es inmensa!

Me pregunto si, estando  en una universidad pública enviara yo a mis hijos a un colegio privado, ¿Sería eso un motivo para cuestionar mi trabajo?. Si la vida privada es un criterio para evaluar a un académico, ¿Dónde se separa la línea entre el trabajo y las opciones personales? y si un docente tuviera una orientación sexual no standar, o si estuviese divorciada, o si fuese de un partido político diferente. ¿Será considerado relevante?

Fue sólo un comentario de pasillo destinado a servir de cotilleo, nada más.  Pero un comentario muy desafortunado proviniendo de una autoridad universitaria, deudora de un proyecto humanista, amplio, laico y pluralista (o eso dicen).

La tristeza que tengo es grande.





Los cuentos de hadas y el conflicto existencial

16 10 2010

Uno de mis libros favoritos es “El psicoanálisis de los cuentos de hadas“. Lo descubrí hace ya unos diez años atrás y se convirtió en mi libro de cabecera para la crianza de mis hijos. El libro explora el modo en que los cuentos de hadas tradicionales -no aquellos blanqueados por Disney –  ayudan a los niños a elaborar los conflictos propios de la infancia.

En el propone como el símbolo provee herramientas a los niños para dar sentido al mundo más allá de lo que el “logos” o la palabra puede proveerles. Así mismo, ilustra una idea que para mi ha sido fundante: la idealización de la infancia como un periodo feliz, sin conflictos, un tiempo de total ingenuidad es tan sólo una proyección de los padres sobre los hijos. Los niños sufren. Los niños perciben el mal. Los niños sienten deseos destructores. Si los padres no les contenemos en esas pulsiones, si no les damos herramientas para elaborar esas emociones, impulsos e ideas, los abandonamos a su suerte. Suele ser nuestro miedo a esos aspectos más oscuros de la vida lo que nos lleva a censurarlos y no planteárselo a nuestros hijos, más que el bien de los niños.

Los dejo con una larga cita de Bruno Bettelheim, he destacado un párrafo con negrita, por si alguien sólo se interesa en la idea principal:

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Implotar, explotar, comunicar

26 06 2010

En Chile hay una asquerosa expresión “no tener pelos en la lengua”, implica decir todo lo que se piensa. En mi experiencia quienes no tienen pelos en la lengua son francamente mal educados. Hoy encontré este articulo:

Diferencia entre asertividad y agresividad:

“… ya que digo todo lo que pienso, como quiero y cuando quiero; no está siendo asertivo sino agresivo. Es importante que uno aprenda a considerar cuál es el momento más oportuno para decir algo a otra persona y la forma  en que lo voy a expresar. Por ejemplo, si uno quiere formular una crítica a alguien, asegúrese de que no habrá otras personas que la escuchen, además del criticado, ya que una crítica formulada en público puede producir humillación y malestar, no sólo a la persona criticada, sino también a los observadores externos”

Eso me lleva a un punto interesante, ¿Cómo educar a nuestros hijos sin agresividad “encubierta”? ¿Cómo enseñarles a decir lo que piensan sin ser agresivos?

La respuesta más obvia es siendo asertivos nosotros mismos y con ellos. Bien. Pero si miramos nuestras conductas, no siempre es así. Pienso en las veces que los obligamos a pedir disculpas a una amiguito o a saludar a la tía que no desean saludar. Una solución es no forzarlos. Sin embargo es importante saludar y pedir disculpas. A veces los pobres explotan, pero de a poco si eres chileno -como lo hice yo-  aprenden a implotar. ¿Me explico? Tal vez no estoy dando los mejores ejemplos del mundo, pero son los primeros que me saltan a la mente desde la cultura chilensis.

Ahora mejor me callo y les pregunto a uds ¿qué piensan del tema?





Ha llegado carta…la respuesta

31 05 2010

Pues vencí mi tedio (o lata en buen chileno) y le consté a Felipe. Me preocupé que comprendiera, o al menos eso intenté, que mi resistencia no es frente a cada profesor sino frente a un sistema al cual ya no le creo. Afirmar la desescolarización no es, en mi caso, un desprecio a la labor de cada profesor, ni negar que haya posibilidad de interacciones docente/alumno enriquecedoras, al fin y al cabo si soy profesora es por que creo que esto es posible. Es, más bien, una desconfianza ante la pedagogía dominante.

Querido Felipe:

Estoy completamente de acuerdo contigo. Primeramente creo que la escuela sigue siendo un proyecto posible. Creo que hay docentes que establecen una relación docente-estudiante maravillosa con capacidad de potenciar y formar a los chicos. Así mismo, creo que la escuela no tiene por que ser la única vía para educar a los niños. ¿Por qué no pensar en múltiples caminos?. Es un tema estructural.

Tenemos en Chile una escuela que reproduce la inequidad, cristaliza las diferencias, naturaliza la injusticia. Una escuela que normaliza y no está siendo capaz de leer los signos de los tiempos ni los cambios sociales.

No creo que educar en casa se algo sólo posible para las elites. Las investigaciones muestran que niños en contextos deprivados educados en sus casas, al ser comparados en sus resultados con sus pares escolarizados, puntúan mucho mejor. El tema allí, es que desescolarizar, supone padres ultra comprometidos con la formación de sus hijos. Esas familias, siempre vana  puntuar mejor, dado la importancia que le dan a la formación de sus niños.

Entiendo tu preocupación. No creo que la desescolarización total de la sociedad sea ninguna utopía fantástica como lo plantea Iván Illich. Por el contrario sería la primera en oponerme. Pero creo que la pedagogía triunfante no es ninguna santa de altar, por el contrario dejo en el camino alternativas más humanas y dignas. La pedagogia triunfante es sierva del modelo económico y de una mirada masificadora de la experiencia escolar. Contra ella protesto. No se trata de profesores buenos o malos, el tema es sistémico.

Cariños,

Andrea

De esta respuesta ha salido la promesa de un cafecito, probablemente en El Establo, una de las cafeterias de nuestra universidad.

Gracias Andrea,

Haz aclarado algunas de mis dudas.

Pero el café va a tener que ser pronto porque me has dejado otras interrogantes.

Edgard Morín señala que el problema es planetario, que el sistema de muchos países no está preparado para enfrentar la complejidad que incrementa día a día. Mi hermano que es ingeniero, piensa que el problema  es el sistema económico que en algún momento llegó a su límite (según su estructuración y orden) y actualmente tiende al desorden. En este desorden sobreviven aquellas sociedades que son capaces de generar conocimiento y adelantar (prevenir) algunas de las problemáticas que nos tocará vivir. Para algunos profesionales este panorama se transforma en el terror, una ola en la cual dejarse llevar hasta cuando se pueda sobrevivir. Para los más optimistas la complejidad es un desafío donde generar nuevas ideas, incluir reparaciones en el sistema, mientras se crea uno (o varios) sistemas que respondan a las demandas (o nuevas demandas).

En nuestro país son tan pocas las personas con intenciones claras de mejorar el sistema. Muchos intelectuales se venden en el sistema, y lo preocupante es que necesitan del sistema para mantener un estatus y asegurar una comodidad (muy relativa) a sus descendientes.

Tú prefieres enseñar a pescar. Eso es un gran paso en este sistema.

Un abrazo,

Felipe





Semana 1

21 11 2009

Mi marido y yo hemos decidido educar a los niños en la casa.Queremos registrar el proceso e ir reflexionando sobre lo que vayamos viviendo. De momento transcribiré las notas de las dos primeras semanas desde que empezamos a planear esta aventura.

SEMANA 1

Por años le he estado dando vueltas a la opción homeschool.

Me gustaba.

No me atrevía.

Descansaba en que la decisión debía compartirla con el negro, y el no quería.

Pero la semana pasada me dijo “pensémoslo”. Y se me vino el mundo abajo. No podia seguir “echándole” la culpa  a él.

Eso supuso hacerme cargo y tomar el peso de la decisión.

Mi primera reacción fue un poco de angustia ante el cambio, a “embarrarla” y afectar a los niños.

Me puse a leer más del tema, ver si existía buena investigación en el tema. No la hay.

A medida que pasan los días, y después de conversarlo con una psicóloga amiga, me animé.

¿Por qué una psicóloga?. No necesitaba su permiso ¿o si? Ella hizo un comentario que me dió el animo que requería: Uds. son una familia sólida, no va a pasarles nada malo.

Comprendí que ese era mi miedo: dañarlos. Pero ¿acaso la escuela no daña con su violencia?

Otro aspecto que me da vueltas es el costo. No quiero que nos embarquemos en algo que después no podamos financiar. Al parecer es caro. Debo calcular bien y tomar desiciones

¿Un tutor o varios?, ¿Qué material requerimos?¿Qué dice la ley?

Por ahora ya leímos la normativa chilena y no es taaan complicado.

Me preocupa la lógistica, meternos en algo para lo cual no seamos capaces de gestionar.

Me he dado cuenta que no somos anti escuela pero queremos algo diferente.

No es casualidad, que paralelo a esto he estado leyendo y pensando en el poema “la nave de los locos, creo que ese poema me da ánimos a ser un poco loca y arriesgarnos como familia.








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