Felices y escolarizados

18 01 2011





Lección de geografía

29 07 2010

Esta pintura muestra a un niño chileno del siglo XIX siendo educado en su casa por su anciano tutor.

Bello ¿no?

Sin embargo, podríamos leer sobre los que no están en ese cuadro: mujeres y niñas que no tenían acceso a la educación, la infancia campesina y la proletaria que lentamente aparecía en Chile. No aparecen allí la gran cantidad de analfabetos y niños que morían por desnutrición, ni los que trabajaban en las minas.

Lo más probable es que ese niño creció para liderar el país: como político, terrateniente, ejerciendo alguna profesión liberal o siendo sacerdote. Esa eran las alternativas de un niñito de clase alta en Chile.

Mis antepasados lucharon por la ley de instrucción obligatoria ¡Y lo lograron!

No creo que la escuela sea el infierno. Ni que los profesores sean el demonio con cacho y cola. En Chile logró el aumento de la alfabetización, impactó en la disminución de la mortalidad infantil, facilitó el camino para reivindicaciones sociales, dio una base para democratizar en algo nuestra autoritaria sociedad.

Cada vez, y con más convicción, adhiero a la tesis del acabamiento del discurso de la modernidad. Es en esa lógica de crisis de sentido que entiendo las dificultades de las instituciones totales para ofrecer salidas satisfactorias a los desafíos que enfrentamos hoy. Es en esa lógica que entiendo el predicamento de la escuela. Es desde allí dónde deseo instalarme como madre que educa en casa. No contra la sociedad, ni en la oposición arbitraria familia/buena vs mundo/malo. Por el contrario, es la dimensión de institución de secuestro, de dar vuelta la espalda a la sociedad, de vivir una infancia en moratoria lo que me hace sacar a los niños de la escuela. Quiero más mundo, más ciudadanía y más participación e integración para mis hijos.

Los dejó con La Lección de Geografía de Valenzuela Puelma








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