14 01 2013

Esto lo publiqué en mi “otro” blog, pero creo que puede interesarles a quienes leen este

Una máquina para educar.

Esta es de los escritos más recientes y una prueba viviente que de a dos se escribe mejor. Venía prometiéndome a mi misma que reseñaría la película pero no lo concretaba. Ilich me ánimo y entre los dos salió con facilidad y fue publicada el mes pasado en la Revista Polis.

Diciembre 2012

Luego de los créditos iniciales, la película muestra una conversación entre el profesor de filosofía, la directora de un colegio, un estudiante y una estudiante, ambos de Educación Secundaria. Se plantea un conflicto: Los estudiantes han escrito un documento en la clase de filosofía que comienza de este modo: “Muy poco de lo que pasa en nuestra escuela es verdaderamente importante. Nos enseñan a estar lejos unos de otros. Nos enseñan a competir. Padres y maestros no nos escuchan. Por todo eso decimos basta. La educación está prohibida”. Esta nota irrita a la directora. El maestro se…

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Frankestein Educador

8 01 2013

Me encanta este libro de Merieu, ya otras veces lo he citado aquí. Dejo esté párrafo a modo de provocación:

Por otra parte, no es seguro que el «centrar la educación en el niño» sea una fórmula completamente defendible, porque puede hacer creer que el niño lleva en sí los fines de su propia educación y que ésta le ha de quedar enteramente subordinada.

Ahora bien: ya sabemos que el niño llega al mundo infinitamente pobre, y que no puede desarrollarse más que gracias a un entorno estimulante y a su inscripción en una cultura. Atender sus peticiones, someterse a sus necesidades, proponerle tan sólo aquello que tiene ganas de hacer y que ya es capaz de hacer, es arriesgarse a mantenerlo en un estado de dependencia, incluso en una vida vegetativa en la que, privado de exigencias, se dejará caer al nivel más bajo. La educación, entonces, se reduciría a la contemplación embobada de unas aptitudes que se despiertan; ratificaría todas las formas de desigualdad y dejaría a los «hombrecitos» completamente inermes, incapaces de entender lo que les ocurre, privados de voluntad y prisioneros de sus caprichos y de toda clase de manipulaciones demagógicas.
¿Hay que volver, entonces, al proyecto que, desde Pigmalión hasta Frankenstein, desde el Golem hasta Pinocho, se propone hacer del niño un objeto de «fabricación», un simple resultado de experiencias fisiológicas, psicológicas y sociales? Por supuesto que no.





Enseñar a leer: “UN RECUERDO INFANTIL DE LEONARDO DA VINCI” .

5 01 2013
Me encanta leerle en voz alta a mis hijos. Me gusta por el clima afectivo que se crea al estar abrazados en torno a un libro.
He vuelto a leerle en voz alta a mi niña, ahora que tiene 16. Ya no la narrativa, ella lo puede hacer sola. Hemos empezado a leer ensayos. Yo leo en voz alta, paso con facilidad sobre las palabras “difíciles” y voy mediando y explicándole todo lo que la escuela no le ha enseñado: Contextualizo a los autores, explico conceptos, planteo preguntas y modelo una forma de acercarse al pensamiento disciplinar. Es como volver a enseñarle a leer, y encontrarnos afectiva mente a través de la palabra escrita, esta vez para entrar al mundo de las ideas.
Ahora estamos leyendo juntas: “UN RECUERDO INFANTIL DE LEONARDO DA VINCI” . Me suplicó que le comprara Psicoanalisis y arte de Freud. Le iba a decir que no, temerosa a que no lo entendiera. Pero me dije ¿Por qué no?. Si a los tres años le leí: Las crónicas de Narnia, a los 16 puedo mediar con Freud. 
Así que allí estamos, leyendo ambas el primer ensayo del libro, sorprendiéndonos juntas, pues yo jamás lo he leído antes. Mientras, explico lo que era el renacimiento, su idea de hombre, la obra y vida de Leonardo. Las diferencias del Renacimiento con los tiempos de Freud, las bases e importancia del psicoanalisis en la cultura moderna y, en especial, durante el siglo XX. Mil y un temas, mientras regaloneamos en torno a un libro.
 







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